lunes, 10 de diciembre de 2007

aislado

Hace unos días, en el extranjero, un cúmulo de circunstancias originaron que estuviera en cierto sentido incomunicado: sin correo electrónico ni teléfono móvil un par de días. La sensación fue ciertamente extraña, perturbadora, frisando el desasosiego. ¿El tributo de la Sociedad de la Información o la claudicación de la postmodernidad?

omaha beach










Playa de Omaha. Normandía.

Cuesta imaginarse que esta quietud en otro tiempo fue sangre y fuego. Las playas del desembarco...

Muy cerca, en lo alto, las tumbas, por miles, hablan otro lenguaje.

jueves, 22 de noviembre de 2007

los cayos

Los cayos de Florida: formas sinuosas y bellas...

Cadena de islas de 220 millas de largo descubierta por Ponce de León en 1513: tierra de promisión.

viernes, 16 de noviembre de 2007

limonada mexicana

Habida cuenta el elevadísimo interés de mis amigos/as (y de los blogueros en general) por el tema, abigarrado y no falto de metalenguaje, de la limonada, hago la siguiente declaración desde México D. F.:

Aquí siempre tomo limonada, la hay en cualquier lugar de los que frecuento, desde cafeterías universitarias hasta restaurantes de museos, hoteles de postín y antros de moda (que es como llaman por estos lares a las discos y a los pubs).

martes, 13 de noviembre de 2007

de nuevo

Han pasado pocos días, y otra vez me encuentro en México D. F. cumpliendo con diversos compromisos académicos.

La polución enmarca la puesta de sol que llama al ventanal de mi habitación de hotel, una polución que semeja sedimentarse en poniente. Poco después, la noche es una sucesión de ruidos que transitan por las grandes arterias de la ciudad y el cielo un bramido de aviones no lejanos.

En el "valet parking" dejan el tiempo pasar indolentemente.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

D. F.



México D. F., megalópolis, océano de personas y casas, toda una experiencia antropológica.

De nuevo absorbido por sus dimensiones.

jueves, 4 de octubre de 2007

estorninos


Hace unos días, la tarde valdeorresa se llenó de cientos de estorninos que se agrupaban en los tejados y en las antenas... ¡Quién no piensa en ser como ellos y volar en libertad!
Al menos siempre quedará el consuelo de ser ornitólogo.